Antes de que finalizara el debate en el Senado por la Ley de Propiedad Privada, una nueva escalada de violencia se registró este jueves por la noche en las inmediaciones del Congreso Nacional, donde continuaba la movilización convocada por organizaciones políticas, sociales y sindicales en rechazo al proyecto.

Los incidentes recrudecieron cuando un grupo de manifestantes avanzó nuevamente sobre uno de los vallados de seguridad instalados alrededor del Palacio Legislativo. En respuesta, las fuerzas federales desplegaron camiones hidrantes y utilizaron gas pimienta para dispersar a los manifestantes, mientras desde el otro lado se arrojaban botellas, piedras y otros objetos contra el cordón policial.

Como consecuencia de los enfrentamientos, al menos diez personas fueron detenidas y cinco resultaron heridas, entre ellas una reportera gráfica. Además, durante los disturbios fue incendiado un contenedor de basura y las corridas se extendieron desde las inmediaciones del Congreso hasta la avenida 9 de Julio.

Uno de los principales focos de conflicto se registró sobre la avenida Callao y Bartolomé Mitre, donde otro vallado fue escenario de nuevos enfrentamientos. Testigos denunciaron el uso de gas pimienta por parte de las fuerzas de seguridad y describieron un clima de fuerte tensión, con corridas, detonaciones y una importante presencia policial.

La violencia se produjo luego de un primer episodio registrado durante la tarde, cuando manifestantes derribaron una de las vallas de seguridad. A partir de ese momento, las fuerzas federales activaron el protocolo antipiquetes y utilizaron hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma para impedir el avance hacia el Congreso.

La movilización había comenzado al mediodía con la participación de organizaciones sociales, gremiales, estudiantiles y políticas, junto con miles de manifestantes autoconvocados. Entre los presentes estuvieron dirigentes de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la CGT, las dos CTA, el Movimiento Evita, La Cámpora y el espacio Derecho al Futuro, liderado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof.

Los organizadores decidieron mantener la protesta pese a que el Gobierno retiró del proyecto el capítulo referido a la venta de tierras a extranjeros, al considerar que el resto de la iniciativa también afecta la soberanía sobre recursos estratégicos. Mientras tanto, el Senado continuaba debatiendo la ley bajo un fuerte operativo de seguridad, con más de 2.000 efectivos desplegados en los alrededores del Congreso.